jueves, 20 de septiembre de 2012

Saônois el caballo del pueblo, la encrucijada de un propietario modesto


En el día de ayer desayunabamos con el rumor de la venta de Saônois (Chichicastenango) a un grupo inversor Qatarí, el rumor que fue tomando fuerza durante el día no pudo ser confirmado y se habla de que los propietarios del caballo podrían haber rechazado la suculenta oferta. Entre las razones posibles la nueva fiscalidad de Hollande que grava las rentas personales por encima de 1 millón con el 75%, el nuevo impuesto de la renta sobre los "ricos" aplicado a los pobres menuda paradoja...

Saonois, el caballo del pueblo, como se ha rebautizado en Francia es propiedad al 50% entre el modesto preparador de Lion Jean-Pierre Gauvin y un Panadero del Oeste de Francia en la Forez a la ribera del Loira de nombre Pascal Treyve. La historia de este caballo tiene miga, criado en el Haras de EARL de Nonat deu Pin muy en boga ahora por su lucha contra la instalación de una Central de Residuos industriales en la zona, es una una yeguada histórica regentada por la familia Crobiere desde 1904, fue adquirido por Jean Pierre Gauvin a trato directo en un precio digamos "ridículo" ya que fue rechazado para las ventas,  Pascal Treyve amigo del entrenador y habitual del hipódromo de Lion había tenido caballos de carreras en multipropiedad con el entrenador Gauvin como Caroz  o Cadran y comenzo a picarle el gusanillo, finalmente se metió en la aventura de dos yearlings entre los que estaba este Saonois. La casualidad quiso que Equidia dentro de uno de sus documentales narrara la historia del debut de este caballo dentro de un programa especial que quería mostrar los nuevos propietarios modestos de Francia. En aquel video se contaba la historia de un panadero que vivía con ilusión el debut de sus dos yearlings, casi como un "pardillo" que se mete en un mundo al que no pertenece, con corbata de Micky Mouse azul y amarilla queda cariacontecido después de debutar último con la potra y tercero con Saonois, el documental que en si no tenía nada más de valor, con el tiempo ganó la fuerza que el caballo le dió al ganar el Jockey Club, piensas al verlo... pobre hombre no sabe donde se está metiendo y unos meses después le ves recogiendo el trofeo del Derby francés, ver para creer!.

Pues bien, aquí esta el "Panadero" con su caballo todo corazón que primero fue repudiado por la "élite" parisina en Chantilly y después se ganó el corazón de un país en Longchamp el pasado domingo, a las puertas del Arco. Normalmente estas historias no llegan tan lejos, siempre aparece un Qatarí o un Dabaití o un Australiano que pone un cheque encima de la mesa y la historia se acaba, pero en este caso no, nadie dió importancia a la victoria de Saonois en el Jockey Club se le infravaloró y se dijo que se había encontrado la carrera, un caballo que había corrido 7 carreras a dos años y que venía de correr reclamares no era digno de una clásica francesa y se le dejó estar.

El domingo pasado en Longchamp en el Prix Niel G.II preparatoria de 3 años para el Arco de nuevo fue olvidado, casi ninguneado y el pequeño Chichicastenango se pasó toda la recta buscando un hueco con su inexperto jockey Antoine Hamelin de nuevo en la encrucijada de pasar por dentro, pero el hueco apareció y en un fulgurante cambio de ritmo pasó entre caballos con el corazón y la valentía de un caballo que nació para correr en los pueblos pero cuya voluntad le ha llevado a estar entre los grandes en Paris y a ser portada de los periódicos nacionales de Francia. La ovación en Longchamp fue sincera.

La historia no ha terminado y de aquí al Arco se hablará mucho de Saônois, entre ofertas, que el caballo tiene que ser reenganchado a la prueba y que sería un gran final para este cuento, promete ser dos semanas de pasión para el entorno.

Desde aquí apoyamos a muerte a Saônois, si finalmente hacen la "Quijotada" de no vender, le animaremos en Longchamp o donde sea y si hace falta con corbata de Micky Mouse azul y amarilla..... allez Saônois!!!!

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Mucho más que un deporte...

Estas palabras le dedicaba un niño a su abuelo antes de recibir la insignia de oro y brillantes por 65 años de socio del Atlético de Madrid

“el mayor homenaje que se te puede tributar es darte las gracias por lo que has hecho y me has enseñado, y sobre todo por lo que me has hecho disfrutar viendo partidos del Atleti juntos. Nuestra grandeza nos convierte en especiales y te quiero dar las gracias por traerme a la que siempre dices es nuestra casa. Quiero recoger de ti la mejor de las herencias, que es ser atlético de corazón”.